Si los celos fueran monstruos, ¿cómo serían? ¿Qué harían?
Nuestros amigos Guay y Mola lo tienen claro: serían monstruos monstruosos, y vendrían a dar mucho miedo diciendo cosas como que la familia se ha gastado todo su amor (y sus chuches) con nuestro hermano. ¿Qué harán Monito y Ballena para explicar que el cariño no se acaba ni se gasta, aunque lo compartamos con muchas personas?
Todas estas preguntas tienen respuesta en el sexto episodio de la segunda temporada de Monito y Ballena. Dale al play
Transcripción del episodio «¿Qué son los celos?»
Monito y Ballena: ¡Hola, hola!
Ballena: Somos Monito y Ballena, y estamos de vuelta en este lugar mágico y especial en el que vamos a hablar de todo lo que tú quieras.
Monito: Y hoy vamos a hablar de una sensación que a veces tenemos cuando nos da miedo perder la atención o el cariño de las personas que más queremos: los celos. Y tenemos aquí a… ¡Hola! ¿Cómo os llamáis?
Guay: Yo me llamo Guay.
Mola: Yo me llamo Mola.
Ballena: ¡Qué alegría teneros por aquí, Guay y Mola! A ver, decidnos una cosa: ¿cómo os sentís cuando vuestra mejor amiga juega con otro niño en vez de con vosotros?
Mola: Mal.
Guay: Mal, mal.
Ballena: ¿Por qué?
Mola: Porque si no, nos aburrimos y no jugamos cuando queremos jugar, y además cuando quieren… Bueno, y además cuando pueden jugar pero no quieren jugar con nosotros…
Guay: O espérate: bien, porque puedes jugar con otro niño y puedes hacer otro amigo.
Monito: ¡Qué importante es esto que acabáis de decir! Al principio sienta mal, y eso es algo que nos ha pasado a todos cuando vemos que alguien a quien queremos mucho se pone a jugar con otro amigo. En el cuerpo aparece una sensación un poco fea, que en el fondo es el miedo a que se hayan olvidado de nosotros o a que prefieren estar con alguien más.
Ballena: Eso es. Pero luego, como bien dice Guay, podemos recordar algo maravilloso: que podemos jugar con mucha gente y seguir queriéndonos exactamente igual. El cariño no se acaba porque alguien juegue un rato con otra persona en el recreo. Cuando entendemos eso, aprendemos a compartir el cariño sin sentir celos.
Monito: Exacto. Como contamos hace ya muchos episodios, compartir no es tener menos; es tener más corazones contentos. Aunque a veces es un poquito difícil controlar los celos, como cuando tenemos hermanos y sentimos que se llevan todo el cariño de la familia.
Guay: Pues mira, es que un día mi hermano se hizo una fisura en la pierna, y entonces pues vino a visitarle la familia de mi padre (bueno, menos mi padre, porque estaba trabajando). Entonces, pues a él le dijeron hola, pero se olvidaron de mí.
Ballena: Oh, qué mal.
Guay: Y a él le trajeron un bote de chuches. Aunque luego las compartió… Pero ¿sabes qué?
Ballena: ¿Qué?
Guay: Pues que me dolió mucho, porque se olvidaron de mí.
Monito: ¡Uf! Te entendemos muchísimo, Guay. Muchas gracias por contarlo. El dolor no era solo porque a tu hermano le habían dado chuches. Lo que de verdad te dolió fue sentir que toda la atención de la familia se fue hacia tu hermano y que a ti nadie te saludó. Esa sensación de que se olvidan de ti es, justamente, donde nacen los celos.
Ballena: Así es, Monito. Cuando alguien de la familia se hace daño o le pasa algo, las personas adultas pasan mucho tiempo cuidando a esa persona. ¡O cuando llega un bebé! Los bebés necesitan muchísima atención y muchísimo cuidado, porque no pueden hacer nada solos, y en ese momento da mucha pena y un poco de rabia sentirse invisible, pero eso no significa que nos quieran menos. Por ejemplo, el hermano de Guay se había hecho daño y en ese momento necesitaba más ayuda. ¡Y qué gesto tan bonito que luego compartiera las chuches contigo! Eso sí, por muy preocupada que esté la familia, es importante que no se olviden de saludar a todo el mundo.
Monito: Para entender mejor esta emoción tan rara, vamos a hacer un juego... Si los celos fueran un monstruo, ¿cómo sería?
Mola: Sería realmente monstruoso, porque tendría tres cuernos y diez manos gigantes.
Guay: Pues mira, tendría un cuerno retorcido muy feo, cincuenta ojos, luego en los codos tendría manos y en los huecos donde deberían estar las manos tiene una pelota de béisbol, y no tiene pies.
Ballena: (Ríe) ¡Madre mía, qué criaturas tan extrañas y aterradoras! Imaginadlo bien: cincuenta ojos para estar mirando todo el rato lo que hacen las demás personas, diez manos para intentar agarrar toda la atención del mundo y pelotas de béisbol en vez de manos para no poder dar ni recibir abrazos. Los celos son exactamente como esos monstruos: nos hacen tener miedo a perder el cariño.
Monito: ¿Y qué le diríais a esos monstruos para que se calmaran?
Guay: Pues ¿sabes qué le diría? Le digo: «Oye, tú, ¿usted está chalado?»
Mola: Yo le diría: «Monstruo, no tengas celos, hombre, o si no el resto de la gente te querrá menos, quizá».
Ballena: ¡Qué buenos consejos! Decirle al monstruo de los celos que se calme o recordarle que no hace falta ponerse así, nos ayuda muchísimo a recordar que todas las personas podemos querer a mucha gente a la vez, y que la gente que nos quiere también quiere a otras personas. Y el amor no se gasta ni se acaba.
Monito: Así que, si alguna vez sentís ese monstruo de cincuenta ojos y un cuerno retorcido rondando por el cuerpo, podéis respirar hondo, buscar a una persona a la que queráis muchísimo, y decirle: «Oye, necesito un abrazo o un ratito de atención solo para mí». Veréis cómo la atención y la calma vuelven enseguida.
Ballena: Nos ha encantado charlar hoy sobre esto hoy. Y con tantos monstruos de los celos sueltos por ahí, me he dado cuenta de que tenéis muchísima imaginación. ¿Sabéis qué es la imaginación?
Mola y Guay: Sí.
Mola: La imaginación es algo creativo.
Guay: Sí. La imaginación es, por ejemplo, pues mira: tú te imaginas una palmera que tiene ojos y que habla, y que hace que tiene manos. Eso no existe, pero está en tu imaginación.
Monito: ¡Menuda palmera tan genial! Me encantaría conocer a una palmera que hable y tenga manos. Como bien habéis dicho, la imaginación nos permite crear en la mente cosas maravillosas que no existen en el mundo real. Así que, en el próximo episodio, os contaremos todo lo que sabemos sobre la imaginación.
Ballena: Mientras, puedes mandarnos un mensaje y contarnos todo lo que sabes tú.
Monito y Ballena: ¡Nos vemos en el próximo episodio de Monito y Ballena!
Guay y Mola: ¡Adiós!