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Monito y Ballena

Episodio 5. ¿Qué son los secretos?


Por todas partes oímos hablar de los secretos, pero ¿qué son en realidad? ¿Guardar algo en la cabeza nos da superpoderes o nos hace sentir un nudo en la tripa? ¿Existen los secretos marchosos y divertidos, o todos los secretos son iguales? ¿Hay que ocultarlo absolutamente todo si nos lo pide una amistad, o la seguridad va primero?

Todas estas preguntas tienen respuesta en el quinto episodio de la segunda temporada de Monito y Ballena. Dale al play

Transcripción del episodio «¿Qué son los secretos?»

Monito y Ballena: ¡Hola, hola!

Ballena: Somos Monito y Ballena, y estamos de vuelta en este lugar mágico y especial en el que vamos a hablar de todo lo que tú quieras.

Monito: Y hoy vamos a hablar de algo muy misterioso, que a veces guardamos con llave, y otras veces tenemos muchas ganas de gritar: los secretos. Y tenemos aquí a… ¡Hola! ¿Cómo os llamáis?

Agua: Hola. Yo me llamo Agua.

Tatatachán: Me llamo Tatatachán.

Ballena: ¡Qué alegría teneros de vuelta, Agua y Tatatachán! Y una cosita... ¿ya habéis descubierto qué son los secretos?

Tatatachán: Pues mira: es algo que tú guardas en tu cabecita que no se lo quieres contar a nadie.

Monito: ¡Exacto! Es como un tesoro escondido, que a veces puede ser muy grande y, otras veces, muy pequeñito. Pero decidme: cuando tenéis un secreto muy emocionante guardado en la cabeza, ¿qué sentís en el cuerpo?

Agua: Yo en el cuerpo siento que… Cuando tengo guardado un secreto, siento que: «Oye, ¿no estaría un poco mal? No, creo que no».

Tatatachán: Eeeh… Pues mi cuerpo se siente: «Vaya, qué guay, uuyyyy».

Ballena: ¡Qué curioso! El mismo secreto puede hacer que un cuerpo tenga dudas y que otro cuerpo sienta muchísima emoción. Yo a veces siento un poco de cosquilleo, sobre todo si es una sorpresa fantástica. ¿A que sí?

Monito: ¡Claro! De hecho, ¿hay secretos que os hacen sentir muy felices por dentro? Como hacer un regalo muy especial para una amiga y tener que guardarlo hasta el día de su cumple.

Tatatachán: Sí, porque son muy alegres y son marchosos.

Ballena: ¡Secretos marchosos! Esos son los mejores. Esos secretos dan alegría. Pero, ¿qué pasa cuando un secreto no es bonito ni divertido? Por ejemplo, un secreto que os dé miedo, o que os haga sentir una bolita triste en la barriga.

Agua: Pasa que me siento triste y que me dan ganas de contarlo y no cumplir lo que me dice el otro.

Tatatachán: Pues no lo cuento, y hago sonrisa. Encima, luego se me olvida. Eh… pongo cara feliz, voy con mis amigos o con mi mamá, y ya se me olvida, pero si es triste o que mi mamá se siente mal, pues no se me quita de la cabeza.

Monito: Escuchadme bien: eso que os pasa es una alarma de vuestro cuerpo. ¿Os acordáis del episodio sobre el miedo, cuando salía un perrito guardián? Si un secreto os hace sentir mal, os da miedo o no se os quita de la cabeza, ¡ese secreto no hay que guardarlo nunca!

Ballena: Así es, Monito. No importa si alguien os ha pedido que no lo digáis. Lo más importante es que estéis bien, y para eso, tenéis que pedir ayuda siempre que la necesitéis y nunca, nunca guardar los secretos que sean tristes, que os den miedo o que se queden en vuestra cabeza dando vueltas.

Monito: Por eso es tan importante saber en quién confiar. Si un día necesitáis contar algo muy, muy importante que nadie más sabe, ¿a quién se lo queréis contar?

Agua: Como a mamá, a papá, a los abuelos, o a Tata.

Tatatachán: A mamá, porque me quiere mucho y no se lo contaría a nadie. A mi abuela no, porque se lo dice a los demás.

Monito: ¡Ay, Tatatachán! Seguro que tu abuela se emociona mucho con los secretos marchosos. Buscar a mamá, a papá o a alguien cercano que os escuche con amor es la mejor decisión. Las personas adultas que os cuidan están ahí para deshacer esas bolitas tristes de la tripa.

Ballena: Entonces, pensando en todo esto... ¿Qué hacemos? ¿Hay que guardar todos los secretos, o solo los secretos bonitos?

Tatatachán: Mmmm… Si me lo ha contado algún amigo, y eso, pues los guardaría todos. Porque los feos se me olvidan, pero los bonitos no se me olvidan.

Agua: Sólo los secretos bonitos, porque si no, los otros o los papás, o mamás, o lo que sean, podrán decir: «Oye, que eso es peligroso». Quizá.

Ballena: ¡Qué gran verdad! Los secretos peligrosos o feos nunca se deben guardar. En cambio, los secretos bonitos, los marchosos, ¡esos sí que da gusto guardarlos hasta que llegue el momento de la sorpresa!

Monito: Hoy ya nos tenemos que ir, pero hemos pensado que para el próximo capítulo sería interesante hablar, por ejemplo, de los celos. ¿Sabéis qué son?

Tatatachán: Por ejemplo, es que… Por ejemplo, yo tengo un juguete que a mi amigo le gusta mucho, y tiene celos porque él quiere uno igual.

Ballena: Me parece una explicación maravillosa. Efectivamente, los celos son una mezcla de las cosas que queremos y el miedo a perder lo que ya tenemos, así que en el próximo episodio te contaremos todo lo que sabemos sobre los celos.

Monito: Mientras, puedes mandarnos un mensaje y contarnos todo lo que sabes tú.

Monito y Ballena: ¡Nos vemos en el próximo episodio de Monito y Ballena!

Tatatachán y Agua: ¡Adiós!