Equivocarse da miedo y a veces parece el fin del mundo, ¿verdad? Pero... ¿y si aprender a fallar fuera, en realidad, un superpoder? ¿Por qué nos enfadamos tanto cuando algo no sale como habíamos planeado? ¿Es cierto que todo el mundo se equivoca?
Todas estas preguntas tienen respuesta en este episodio de Monito y Ballena, el mejor podcast infantil de psicología y educación emocional. Dale al play.
Transcripción del episodio «¿Qué es equivocarse?»
Monito y Ballena: ¡Hola, hola!
Ballena: Somos Monito y Ballena, y estamos de vuelta en este lugar mágico y especial en el que vamos a hablar de todo lo que tú quieras.
Monito: Y hoy vamos a hablar de algo que a veces nos asusta un poco, pero que es necesario para aprender: equivocarse. Y para ayudarnos a entenderlo, hoy nos acompañan dos personas geniales. ¡Hola! ¿Cómo os llamáis?
Flor: Yo me llamo Flor.
Florida: Y yo, Florida.
Ballena: ¡Hola, Flor y Florida! Qué alegría teneros aquí. A ver, decidme una cosa: cuando estáis haciendo algo y, de repente, sale al revés de como queríais, ¿cómo os sentís?
Flor: Yo me siento… uf, fatal, porque creo que lo iba a hacer. Como la Torre del Reloj de Zootrópolis 2, pues me ha salido mal y me siento buuuf.
Florida: Pues yo me sentiría normal, porque estoy orgullosa de mí porque al menos lo he intentado.
Monito: ¡Qué importante es el valor de intentar! A mí a veces me da vergüenza levantar la mano en clase o bailar en un concierto por miedo a que la gente prive: «Uy, qué mal lo ha hecho». ¿Os pasa eso?
Florida: Pues a mí no me daría vergüenza bailar en un concierto porque cualquiera lo puede hacer. Y si no le gusta, pues que se aguanten. Cada uno baila como quiera.
Flor: Pues yo me sentiría bien, porque como me encanta bailar en un concierto, bailo genial.
Ballena: ¡Qué seguridad tenéis! Me encanta. Pero, ¿sabéis qué? Incluso cuando nos encanta hacer algo, a veces nuestro cerebro nos gasta una pequeña broma y parece que se «olvida» un poco de las cosas que ya hemos aprendido. ¿Os ha pasado alguna vez que queréis hacer algo, pero sentís que se os ha olvidado cómo se hace?
Flor: Mi pregunta, Ballena, es: es que, no sé… Es que a mí se me olvida patinar, y se me olvidan un montón de cosas, como el cole. En Navidad no he practicado el cuadernillo Rubio y se me ha olvidado.
Ballena: ¡Ah! Eso que cuentas nos pasa a todas las personas. Cuando dejamos de practicar algo, a veces el cerebro lo guarda un poco al fondo y cuesta recuperarlo, pero eso no es un fallo, es solo que necesitamos volver a calentar motores. ¡No pasa nada por olvidar!
Monito: Pensad en algo que ahora hacéis súper bien, como escribir vuestro nombre. ¿Recordáis si al principio se os olvidaba alguna letra? ¿Cuántas veces os habéis equivocado antes de que saliera bien?
Florida: Me costó muchísimo.
Flor: Pues a mí, todo en mayúsculas, más grande que una vaca que es más alta que Papá Noel, que el coche de Gru y que el cielo.
Ballena: Entonces, ¿os equivocasteis muchas veces al principio?
Flor y Florida: Sí.
Monito: ¡Claro! Es que para que algo salga bien, primero tiene que salir "regular" un montón de veces. ¿Sabéis qué es equivocarse? Es simplemente cuando nuestras manos o nuestra cabeza prueban a hacer cosas nuevas. Tienen que probar, y probar, y probar, hasta que sale cada vez mejor.
Ballena: Eso es. Es como cuando estamos aprendiendo a dibujar una letra y se sale de la raya. No pasa nada, es sólo que nuestra mano está practicando y en algún momento saldrá súper fácil.
Monito: Y otra cosa muy importante: como nunca dejamos de aprender, las personas mayores también nos equivocamos. A veces parece que, como somos grandes, ya lo sabemos todo, pero no es verdad. Así que, a veces, nuestra cabeza también se despista o se equivoca, ¡y no pasa nada! Es la forma que tenemos de seguir creciendo, tengamos la edad que tengamos. Seguramente habéis visto a alguna persona mayor equivocándose.
Florida: Yo sí, porque un día vi a mi mamá, que estaba… Hoy me ha dicho que iba a bajar por las escaleras, y yo le dije: “Mamá, ¿pero cómo que por las escaleras, si te duele la pierna?”. Y luego mi mamá: “Ay, es que me he equivocado”.
Ballena: ¡Vaya! Pues qué bien que te dabas cuenta. A veces, a las personas mayores se nos pasan por alto cosas sencillas porque tenemos mil cosas en la cabeza. Está genial que nos aviséis, porque así nos ayudáis a aprender y a cuidarnos mejor.
Flor: Pues mi otra pregunta es que si cuando éramos bebés nos equivocábamos.
Monito: Flor, ¡qué pregunta tan buena! La forma de equivocarse va cambiando según la edad que tenemos. Cuando somos bebés, ¡equivocarse no existe! Y no porque los bebés lo hagan todo perfecto, ¿eh? sino porque todavía están descubriendo cómo funciona el mundo. No tienen la intención de “hacer las cosas bien”, porque aún no saben que existen cosas que están bien y cosas que están mal. Sólo están experimentando.
Ballena: Claro. Y según vamos creciendo, empezamos a entender las reglas y a hacer planes. Ahora que sois un poquito mayores, queréis hacer cosas como escribir, meter un gol o construir un avión. Y cuando tenemos un plan y el resultado es distinto a lo que imaginábamos… Ahí es cuando aparece esa sensación de “me he equivocado”.
Monito: Y cuando las personas somos mayores, nos equivocamos de otra forma. A veces nos despistamos, otras veces se nos olvida algo, o tomamos una decisión que no sale como esperábamos... ¡porque las personas adultas también seguimos aprendiendo!
Ballena: Hoy ya nos tenemos que ir, pero en el próximo capítulo te contaremos todo lo que sabemos sobre la autoestima. ¿Sabéis qué es?
Florida: Nunca, nunca, jamás. No sé qué es eso.
Flor: Pues yo, hasta que no hagamos… O sea, hasta que no publiquemos Monito y Ballena el siguiente episodio, no lo voy a saber. Y esto: “Piii”.
Ballena: Mientras, puedes mandarnos un mensaje y contarnos todo lo que sabes tú.
Monito y Ballena: ¡Nos vemos en el próximo episodio de Monito y Ballena!