La paciencia es algo que nos piden constantemente, sobre todo cuando tenemos muchas ganas de que algo pase ya mismo, pero ¿por qué nos cuesta tanto esperar? ¿Es verdad que el tiempo va más lento cuando nos aburrimos, o es solo una sensación de nuestra cabeza?
Todas estas preguntas tienen respuesta en el segundo episodio de la segunda temporada de Monito y Ballena, el mejor podcast infantil de psicología y educación emocional. Dale al play
Transcripción del episodio «¿Qué es la paciencia?»
Monito y Ballena: ¡Hola, hola!
Ballena: Somos Monito y Ballena, y estamos de vuelta en este lugar mágico y especial en el que vamos a hablar de todo lo que tú quieras.
Monito: Y hoy vamos a hablar de algo que a veces nos hace sentir que el tiempo no pasa nunca: la paciencia. Y tenemos aquí a dos bichitos que nos van a dar su opinión. ¡Hola! ¿Cómo os llamáis?
Aburrido: Yo me llamo Aburrido.
Cocolato: Y yo, Cocolato.
Ballena: ¡Qué bien teneros de vuelta! Y una cosita: a veces, cuando toca ir de viaje para ver a alguien que queremos, o cuando las personas mayores se enrollan hablando y os toca esperar mucho... ¿cómo os sentís?
Aburrido: Yo me siento mal, porque, por ejemplo, voy a Madrid a ver a la Tata, y tardamos dos días enteros en llegar a Madrid y a mí me gustaría verla ese mismo día que he ido a Madrid.
Cocolato: A mí, regular, porque a lo mejor se enrollan mucho, y llegamos tarde al sitio.
Monito: ¡Uf, os entiendo muchísimo! Cuando tenemos muchas ganas de llegar a un sitio o de ver a alguien especial, parece que el reloj se ha quedado dormido y que el camino es infinito. Es normal sentirse un poco regular porque nuestra cabeza ya quiere estar allí, pero nuestro cuerpo aún está esperando.
Aburrido: Pues cuando a mí me cuesta algo, que me cuesta mucho, mucho, pues… No sé, me espero, pero no mucho. Por ejemplo, cuando tengo hambre. ¡Uf, qué hambre! ¡No me puedo aguantar más!
Ballena: ¡Claro! Es que hay cosas que están tan ricas, o que nos hacen tanta ilusión, que dan ganas de que aparezcan por arte de magia, ¿verdad? ¿Os resulta muy difícil esperar en esos momentos?
Cocolato: Pues a mí, cuando tengo que esperar para que me den un chocolatito blanco con avellanas, pues no me resulta tan fácil esperar porque está muy rico y yo me lo quiero comer.
Aburrido: Pues a mí, lo mismo de la Tata de antes, porque dos días eso es un poco exagerado, y estaría todo el rato preguntando «¿Cuánto falta?» «¿Cuánto falta?» «¿Cuánto falta?», y todas las veces seguidas.
Monito: (Riéndose) «¿Cuánto falta?», esa frase la hemos dicho todo el mundo alguna vez. La paciencia es como un músculo que se entrena. Es esa capacidad de esperar con calma aunque tengamos muchas ganas de algo.
Ballena: Y fijaos, la paciencia también sirve para cuando hacemos cosas difíciles. Por ejemplo, si estamos haciendo una torre de piezas muy alta o un rompecabezas, y, por ir con mucha prisa, ¡pum!, se nos cae todo... ¿qué se siente al tener que empezar otra vez desde el principio?
Aburrido: Pues yo me siento mal, y quizá eso también se pueda hacer con un puzzle que sea como de papel, pues hacemos «aquí», «aquí» y «aquí», y ¡fiuuum!
Cocolato: Yo no me sentiría mal, porque lo puedo volver a hacer, porque lo he hecho rápido y mal.
Monito: ¡Qué buena actitud! Equivocarse o tener que repetir algo es parte de aprender. A veces las prisas hacen que las cosas salgan un poco peor, por eso ir «aquí» y «aquí», paso a paso, ayuda mucho. Por cierto, ahora que decimos lo de equivocarse... ¿qué significa para vosotros esa palabra?
Cocolato: Pues, por ejemplo, tú pones una «o» en vez de una «a» cuando tienes que poner «volar». Y en vez de poner la «a», pones la «o» cuando era la «a». Te has equivocado. Y no sabes que has puesto una «o» en vez de una «a», así que no lo puedes borrar.
Aburrido: Pues si no existieran las gomas y hubieras puesto la «o» en vez de la «a», ¡equivocado!
Ballena: (Ríe) ¡Menos mal que existen las gomas! Equivocarse es simplemente estar aprendiendo. Y para aprender, hace falta mucha paciencia con nuestra propia persona. A veces queremos que todo salga perfecto a la primera, pero la vida es como ese viaje a Madrid o a Zaragoza: requiere tiempo.
Monito: Exacto. Si ahora mismo pudierais chasquear los dedos y que pasara algo sin esperar nada de nada... ¿qué elegiríais?
Cocolato: Pues por ejemplo, yo tengo muchas ganas de ver a mis titos de Zaragoza, porque viven muy lejos, son siete horas. No quiero esperar, quiero ir ya. Ya. Quiero llegar ya.
Aburrido: Pues yo, otra vez lo mismo de la Tata, porque es que, a ver, dos días es bastante, pero hay que tener paciencia, porque cuanto menos paciencia tengamos, más vamos a tardar, que eso me lo han explicado mis padres.
Ballena: ¡Oye, qué gran verdad! Como bien os han explicado en casa, cuando nos enfadamos o nos ponemos muy nerviosos esperando, el tiempo parece que pesa más y se hace más largo. Si estamos en calma, el viaje se disfruta mucho mejor.
Monito: Hoy ya nos tenemos que ir, pero en el próximo capítulo te contaremos todo lo que sabemos sobre qué es equivocarse.
Ballena: Mientras, puedes mandarnos un mensaje y contarnos todo lo que sabes tú.
Monito y Ballena: ¡Nos vemos en el próximo episodio de Monito y Ballena!
Aburrido y Cocolato: ¡Adiós!