La culpa está en todas partes: nos sentimos culpables, culpamos a los demás, y a veces nos echan la culpa de cosas que no hemos hecho, pero ¿qué es la culpa? ¿Es lo mismo que la responsabilidad? ¿Es sólo sentirse mal, o hay algo más? ¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos culpables?
Todas estas preguntas tienen respuesta en el séptimo episodio de Monito y Ballena. Dale al play
Transcripción del episodio «¿Qué es la culpa?»
Monito y Ballena: ¡Hola, hola!
Ballena: Somos Monito y Ballena, y estamos de vuelta en este lugar especial en el que vamos a hablar de todo lo que tú quieras.
Monito: Y hoy vamos a hablar de una emoción que a veces pesa un poquito... ¡la culpa! Y tenemos aquí a nuestra fantástica compañía. ¡Hola! ¿Cómo os llamáis?
Estiloco: Yo me llamo Estiloco.
Hestia: Y yo me llamo Hestia.
Ballena: ¡Qué bien teneros aquí! Y me ha dicho un pajarito que Hestia tiene una pregunta muy importante. ¿Qué quieres saber?
Hestia: Quiero saber qué es la culpa.
Ballena: ¡Qué buena pregunta! Pues la culpa es una emoción que suele aparecer cuando sabemos que hemos hecho algo mal, y nos ponemos un poco tristes.
Monito: ¡Sí! Y parece que los hombros nos pesan muuucho… como si nuestro cuerpo nos estuviera diciendo: "Oye, creo que eso que has hecho, no ha estado bien".
Ballena: Aunque a nadie le gusta sentirse mal, la culpa es importante. Nos ayuda a darnos cuenta de que hemos podido hacer daño a alguien, o de que hemos roto una norma importante.
Estiloco: A mi papá le han puesto una multa por conducir más rápido de lo que pone en el cartel.
Ballena: ¡Exacto! Ese es un ejemplo genial. Existen normas, como las señales de tráfico, que están ahí para cuidarnos y protegernos.
Monito: ¡Y para que no haya accidentes! Si rompemos esa norma, la culpa nos avisa. Y una multa, por ejemplo, es la forma de "arreglar" un poco esa norma que se ha roto.
Ballena: Mmm… Vale. ¿Qué pasa, entonces, si yo rompo algo? ¿Si rompo sin querer el juguete favorito de mi hermana?
Hestia: Pues yo creo que no está nada bien.
Estiloco: Yo creo que se sentiría muy triste, y en los cómics, si están muy tristes, dicen «¡Buaaaah».
Monito: Yo creo que Ballena se sentiría culpable, y esa culpa le quiere decir que tiene que hacer algo. ¿Qué podría hacer para arreglarlo?
Hestia: Pedirle perdón. Muchos perdones.
Estiloco: Decírselo a alguien mayor.
Monito: ¡Exacto! Y eso que hacemos para "arreglarlo", ¿sabéis qué es? La responsabilidad.
Ballena: ¡Es verdad! A veces llamamos «culpa» a toda la sensación, pero la parte de "arreglarlo" es la responsabilidad. Es la parte «útil» de la alarma de la culpa, la que nos ayuda a pedir perdón y reparar el daño.
Monito: Pero a veces la culpa no parece "útil". A veces se siente... muy, muy grande.
Estiloco: Pues cuando me echan la culpa, a veces me siento muy mal, que tengo ganas de llorar en toda mi cama.
Ballena: Uf, cuánta razón tenéis. Muchas gracias por contarnos eso. A veces, la culpa pesa tanto que nos hace sentir fatal y nos dan ganas de escondernos o llorar.
Monito: Eso a veces pasa porque, aunque el error sea pequeñito, la culpa se hace gigante. O a veces... sentimos culpa por cosas que ¡ni siquiera hemos hecho!
Ballena: ¿Y eso cómo puede ser?
Hestia: Os voy a contar la historia de mi hámster, que se llama Artemisa. Un día, mi madre no sabía que Artemisa había tirado un palo de semillas, que es una comida suya, y entonces me echó a mí la culpa, pero luego me pidió perdón.
Monito: ¡Ostras! ¡Pero había sido el hámster!
Ballena: ¡Ah, ya lo entiendo! Tú te sentiste fatal, muy culpable, pero ¡fue por algo que hizo tu hamster Artemisa! Tu mamá se dio cuenta de su error y arregló el daño pidiendo perdón. Esa historia es perfecta, Hestia, porque nos enseña que a veces sentimos una culpa que no nos toca.
Monito: ¡Como si te pusieras un zapato que no es de tu talla!
Estiloco: Pues cuando me equivoco me da mucha culpa y me da miedo, y no sé por qué.
Ballena: ¡Es que "equivocarse" y "tener la culpa" no siempre es lo mismo! Equivocarse es normal. ¡Todo el mundo se equivoca! Yo me equivoco, Monito se equivoca...
Monito: ¡Oye, no te chives! Bueno, sí, el otro día me comí un plátano que era de mi tía... ¡Ups! ... Ballena tiene razón: todo el mundo se equivoca. Así aprendemos. Si te equivocas en una suma, o se te cae un vaso de agua... ¿querías hacerlo mal a propósito?
Estiloco y Hestia: ¡No!
Ballena: ¡Claro! No es lo mismo un accidente (como tirar el agua sin querer) que hacer algo mal a propósito (como quitarle el juguete a alguien para molestar).
Monito: Exacto. Entonces, si alguna vez sentís esa culpa tan grande, podéis parar un segundo, respirar profundamente y pensar: “¿Quería hacer daño? ¿Fue un accidente? O... ¿ha sido el hámster?
Ballena: Eso es. Recordad: si la culpa es una alarma pequeñita, es para deciros "pide perdón" o "arréglalo". Si es una alarma GIGANTE que os hace llorar, es mejor buscar a una persona adulta de confianza y pedirle ayuda.
Monito: Hoy ya nos tenemos que ir, pero en el próximo capítulo te contaremos todo lo que sabemos sobre tratarnos bien o tratarnos mal. ¿Sabéis qué es eso?
Estiloco: Es cuando decimos que sí, significa que sí, y cuando decimos que no, significa que no, porque hay que respetar eso, porque es «sí» y «no». Y si dice que sí, es que lo vamos a hacer. Y si dice que no, es que no lo vamos a hacer.
Ballena: Ah, qué interesante… Pues de eso hablaremos. Mientras, puedes mandarnos un mensaje y contarnos todo lo que sabes tú.
Monito y Ballena: ¡Nos vemos en el próximo episodio de Monito y Ballena!